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Tu Mitología

Xochiquétzal

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Entre los nahuas, nos cuentan una versión joven de la diosa madre, su nombre es «Xochiquétzal», que significa “Pluma de Flor de Quétzal”. Es diosa del amor y la sexualidad, muy parecida a Tlazoltéotl. Su belleza es inigualable en el mundo Azteca y es una deidad que le dedicaron muchos mitos. Entre ellos está “El Pecado de Xochiquétzal”, un poema que tiene un gran paralelismo con el relato bíblico de Adán y Eva.

Es una diosa venerada por muchas personas y amada por muchos dioses, una divinidad compleja y poderosa. El nombre de Xochiquétzal incorpora la palabra Xóchitl, que significa «flor», de hecho, en muchas imágenes se la muestra adornada o rodeada de flores. Simboliza la fertilidad femenina en las culturas mesoamericanas. No obstante, también es representada con lujosas joyas y un manto de preciosas plumas de quétzal.

Ritual de Xochiquétzal

Xochiquétzal es patrona de pintores, bordadoras, tejedoras, escultores y plateros. Era venerada en muchos lugares: en Tlaxcala. en Hidalgo, en Morelos, el altiplano central, e incluso en la zona Maya. Los mexicas, según las crónicas, consagraban un día a la diosa. En esa fecha celebraban una fiesta donde adornaban con flores de todo tipo llevadas por los fieles. Su fiesta se celebraba aproximadamente el seis de octubre de cada año, duraba veinte días y concluía con los sacrificios humanos. Aunque Xochiquétzal no poseía un templo propio ni sacerdotes particulares, los ritos dirigidos a ella se le ofrendaban en el adoratorio que estaba adosado al santuario de Huitzilopochtli.

Las ceremonias que se hacían en su honor eran realizadas por dos jóvenes que se presentaban llevando cuatro jícaras con semillas de maíz de colores diferentes, las cuales, después de ser bendecidas por los sacerdotes eran derramadas en las cuatro direcciones. Los campesinos las recogían con gran devoción y las llevaban a sembrar en sus campos. Por otro lado, en la fiesta, se ofrecían doncellas que se sacrificaban en su honor, en el momento de matarlas les cruzaban las piernas para indicar que morían vírgenes. En aquella fiesta había bailes que duraban hasta el amanecer, donde después se bañaban para lavar sus pecados. El pueblo efectuaba frente a esta deidad la confesión de sus pecados de carácter sexual e incluso penal.

Prostitución sagrada

La prostitución en el mundo azteca fue asociada a Xochiquétzal al igual que lo fue la diosa Inanna en Mesopotamia. Se le atribuyó vínculos como la sexualidad, lujuria y enfermedades venéreas. Se decía que las mujeres labranderas tenían infecciones venéreas porque era un padecimiento que les enviaba su patrona Xochiquétzal. Hay un mito que cuenta que, cuando Quetzalcóatl gobernaba Tula, bajo los efectos de la embriaguez e inducido por Tezcatlipoca, aquel dios fornicó con una prostituta llamada Xochiquétzal. Aunque hay que comentar que otras crónicas comentan que fue su hermana con la que fornicó.

En la fiesta llamada Atamalcualiztli que se realizaba cada ocho años en el templo de Huitzilopochtli, se hacía una danza ritual en honor a esta diosa como una ceremonia dedicada a la fertilidad. En ella los jóvenes mancebos se disfrazaban de mariposas y pájaros de plumas multicolores que chupaban alegremente el néctar y el rocío de las flores. Hay varios conjuros con los que se invocaba a esta deidad, uno de ellos era de carácter sexual que se empleaba para inducir a un sopor profundo a los habitantes de una casa donde se quería asaltar o violar a una mujer.

Había otro ensalmo que se recitaba para atraer y seducir a una mujer de la siguiente manera:

“En el cristalino cerro donde se parten las voluntades, busco a una mujer y le canto amorosamente canciones. Fatigado del cuidado que me dan sus amores y si hago lo posible de mi parte. Traigo en mi ayuda a mi hermana la diosa Xochiquétzal que viene galanamente rodeada de una culebra y ceñida con otra y trae sus cabellos cogidos en su cinta”.

Conjuros y hechizos

Había unos encantamientos que servían para obtener éxito en la cacería de venados, uno de ellos reza así:

“Ya me parto ya buscaré ya llamaré y hallaré lo que ayer y anteayer costó lágrimas y pena a mi hermana la diosa Xochiquétzal y lo que también ayer y anteayer causó lágrimas y penoso cuidado a mí, que soy un espiritado que padezco mucha necesidad, muchos trabajos y cansancios, que no tengo chiles ni sal. Ya me parto y luego hallaré y cogeré lo que busco que no ha de ser ni mañana, ni el día siguiente sino luego ahora”.

A Xochiquétzal. en su advocación como protectora de la caza los batidores le dirigían este conjuro para obtener muchas presas:

“Ya me parto yo, el huérfano, el dios, y llevo el arco, el arco y su flecha, la cual hizo y compuso mi madre la diosa Tonacacíhuatl y la diosa Xochiquétzal, y en la flecha va encajada y ajustada a la punta de pedernal ancha, que también he de llevar”.

Había unos hechizos que usaban los pescadores para lograr una buena pesca. En la realización de uno de los encantamientos utilizaban unos calabazos floridos, los cuales eran cestos de boca ancha en donde una vez que el pez entraba no podía escapar. Para atraer a los peces el pescador les hablaba, les decía que no temieran acercarse, pues las cuerdas donde colgaba el cebo eran los cabellos de la divina Xochiquétzal. El pescador en este ensalmo se refería a Xochiquétzal como hermana de los peces y diosa del sustento.

Dioses azteca

Referencias

  • Salvador Díaz Cíntora (1990). Xochiquétzal: estudio de mitología náhuatl. Universidad Nacional Autónoma de México. ISBN 968-36-1130-3.
  • Tomado de Trejo, Silvia, “Xochiquétzal y Tlazoltéotl. Diosas mexicas del amor y la sexualidad”, Arqueología Mexicana núm. 87, pp. 18-25.
  • Silvia Trejo. Historiadora de arte prehispánico e iconografista y doctora en antropología. Fue coordinadora de las Mesas Redondas de Palenque del INAH.
  • Agripina García Díaz, Valentín Becerril Olivares, Maria del Carmen Lechuga García, Francisco Rivas Castro. Instituto Nacional de Antropología e Historia. ISBN 970-18-0009-5.
  • Aguilera, Carmen. Simbolismo mexica del quetzal, México, INAH/SEP, Biblioteca Nacional de Antropología (Notas. 5), 1981.
  • Beyer, Hermann. “Unidad o pluralidad de dioses” en De Teotihuacan a los aztecas, antología de fuentes e interpretaciones históricas, México, Universidad Nacional Autónoma de México, 1977.
  • Carrasco. Pedro. Los otomianos, cultura e historia prehispánica de los pueblos mesoamericanos de habla otomiana, México, Biblioteca Enciclopédica del Estado de México, 1979.
  • Caso. Alfonso, El Pueblo del Sol, México, FCE, 1953.
  • Códice Matritense la Real Academia de Historia, “Textos en náhuatl de los indígenas informantes de Sahagún”, Francisco del Paso y Troncoso (ed.), Madrid, Fototipia de Hauser y Menet, edición facsimilar, 1907.
  • Durán, fray Diego. Historia de las Indias de Nueva España e Islas de la Tierra Firme. México. Porrúa, 2 vols., 1980.
  • Heyden, Doris. Mitología y simbolismo de la flora en el México prehispánico, México, Universidad Nacional Autónoma de México, 1983.

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